miércoles, 1 de agosto de 2012

REVOLVIENDO COSAS

Hoy, revolviendo ciertas cosas en busca de otras he encontrado un cuaderno que me regalaron una vez. Lo he tenido sobre la mano y he recordado quien me lo dio y en qué circunstancias se produjo el encuentro en el cual me lo regalaron.

Lo he abierto y he visto que tenía cosas anotadas en algunas páginas. Las he leído por encima y no me decían nada. Supongo que cuando las hice  lo que escribí si era importante, pero ya no lo son al ver las emociones que al leerlas me producían.
He seguido pasando páginas y he llegado a una que estaba escrita entera. Esto me ha llamado la atención ya que las precedentes no seguían la misma pauta. Así que me he enfrascado en su lectura.
Lo que escribí en su día en esta hora es bastante coherente según lo veo yo. No pone nada de lo que pueda reprocharme a mí mismo por haberlo escrito.
Es cierto que casi todo lo que aconseja lo cumplo. A veces me salto algo, pero es lo de menos. A veces me gusta releer escritos antiguos hechos por mi mano. A veces tengo la sensación de no haberlos escrito yo y me agrada leerlos como si hubiesen sido escritos por otro. Aunque en cierta forma es así.
Algunos me gustan, incluso me sorprenden lo bien que escribo a veces. Otros me dan ganas de tirarlos a la  basura, pero no, son hechos en mi pasado y quiero conservarlos me gusten o no.
A veces una forma de expresar lo que con palabras no podemos es escribiendo. La escritura nos permite pensar mientras trazamos palabras sobre el papel. Así da tiempo a que las cosas se asienten en nuestro interior y que ocupen el lugar que les corresponden en nuestro corazón.
Bueno, volviendo a mi cuaderno. Como he dicho, lo escrito me parece muy coherente y tiene sentido para mí.
En la hoja pone esto:
-          ­descubre las cosas por ti mismo. Que no te las cuente nadie. Experimenta la vida.

-          Comprende la naturaleza de las cosas observándote a ti mismo.

-          Compréndete y comprende a los demás. Observa las circunstancias que envuelven los hechos.

-          Medita dos veces al día.

-          Haz Tai Chi nada más levantarte.

-          Cultiva la disciplina. Solo así te encontraras.

-          Ten paciencia. Todo llega.

-          Escúchate a ti mismo y escucha a los demás. De todos se puede aprender algo.

-          Busca el silencio para estar contigo mismo.

-          Camina en silencio veinte minutos al día.
Como he dicho, a veces me sorprende releer lo que escribí hace un tiempo.
Estoy de acuerdo con todo. Si a alguien le sirve, bien. Sino no importa, a mí me sirvió.

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