lunes, 25 de junio de 2012

CUANDO ME ENAMORO


Hace unos meses me enamoré. Fue un sentimiento muy intenso. Da gusto pensar que en ese momento una persona está pensando en ti.

Quedábamos, cenábamos, salíamos y así pasó un mes. Después quise establecer un compromiso con la chica pero ella quería estar sola y no tenía ganas de estar sujeta a nadie.

No pude convencerla para que cambiase de idea, así que se acabó al cabo de un mes. A partir de aquí me obsesioné con ella. Pensaba mucho en su persona. Intenté quedar, incluso le regale un ramo de flores variadas. Rosas no porque no le gustaban. Siempre me acercaba yo si quería establecer algún tipo de contacto con ella.

El tiempo ha pasado, esa obsesión se me ha diluido y poco a poco va quedando atrás. Lo cierto es que sabía que sucedería así, por eso no le di espacio y por eso mate la relación. Después de un tiempo observándome me he dado cuenta que mis heridas sufridas van cicatrizando y perdiéndose de mi corazón. Me he dado cuenta que sé curar mis heridas emocionales. Que es cuestión de tiempo y consciencia.

Hoy veo que si sucedió así es lo mejor que nos podía pasar ambos. Ella fue muy inteligente. Ahora pienso en esa etapa de mi vida y reconozco que yo de ella tampoco habría querido salir conmigo mismo. Necesitaba madurar mis emociones y mi corazón tenía que aprender que sabía curar sus propias heridas.

Desde entonces he procurado no cerrarme ya que un cerramiento emocional es lo que me haría que mis heridas no curasen y sanasen. Me he dado cuenta que cuando se cierra el corazón es para protegerse del dolor sufrido y curar. Pero luego no siempre se puede volver a abrir aunque queramos y lo intentemos con todas nuestras fuerzas. La falta de confianza en nosotros mismos hace que no lo dejemos emerger. Entonces comienzas a relacionarte con tu corazón estando dolido y eso genera más insatisfacción e infelicidad ya que no sientes que te entregas ni que te abres lo suficiente como para que el otro entre en ti. Así, la relación se vuelve superficial y el amor muere.

Las heridas emocionales, como las físicas. Primero se cubren para protegerlas de infecciones y luego hay que dejarlas al aire, que les de el sol. Que sanen. Si las ocultamos siempre terminan oliendo mal y el daño aumenta hasta el infinito.

Me he dado cuenta que en esa relación aprendí algunas cosas. Tuve que mirar que me sucede a mí con los celos, lo que me ha llevado a revisar todas las veces que recuerdo de mi vida en las que he sentido celos. Tuve que mirar cómo es que ciertas actividades que me gustaban hacía años que no hacía y las tenia abandonadas. Mire que me sucede cuando aceptaba que la otra persona no le apeteciese estar conmigo. Y así sucesivamente.

Ahora, con la perspectiva que da el tiempo, la consciencia y sanado el corazón, fue para mi una bendición que esa persona se cruzara en mi camino. Los beneficios que he sacado han sido superiores a los dolores sufridos.

Ahora comprendo cómo es que no quiso seguir y no la culpo por ello. Fue una decisión muy inteligente por su parte. Tenía los pies más puestos en la tierra que yo.
Solo le deseo que encuentre lo que busca y seguro que la hará más feliz de lo que yo pude hacerla en su momento.

Yo mientras seguiré descubriendo como soy y viviendo las cosas que la vida me ha preparado. 

1 comentario:

  1. ¿has aprendido a no vengarte? ¿a no hacer a otros lo q no te gustaria que te hiciesen? Es bueno curar y sanarse, pero también es bueno no dañar.Y si lo hacemos, aprender e indagar en el motivo de porqué lo hemos hecho. ¿Has dañado alguna vez con el fin de sanarte a ti mismo?

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