Hace unos meses me enamoré. Fue un sentimiento muy intenso. Da
gusto pensar que en ese momento una persona está pensando en ti.
Quedábamos, cenábamos, salíamos y así pasó un mes. Después quise
establecer un compromiso con la chica pero ella quería estar sola y no tenía
ganas de estar sujeta a nadie.
No pude convencerla para que cambiase de idea, así que se
acabó al cabo de un mes. A partir de aquí me obsesioné con ella. Pensaba mucho
en su persona. Intenté quedar, incluso le regale un ramo de flores variadas. Rosas
no porque no le gustaban. Siempre me acercaba yo si quería establecer algún tipo
de contacto con ella.
El tiempo ha pasado, esa obsesión se me ha diluido y poco a
poco va quedando atrás. Lo cierto es que sabía que sucedería así, por eso no le
di espacio y por eso mate la relación. Después de un tiempo observándome me he
dado cuenta que mis heridas sufridas van cicatrizando y perdiéndose de mi corazón.
Me he dado cuenta que sé curar mis heridas emocionales. Que es cuestión de
tiempo y consciencia.
Hoy veo que si sucedió así es lo mejor que nos podía pasar
ambos. Ella fue muy inteligente. Ahora pienso en esa etapa de mi vida y reconozco
que yo de ella tampoco habría querido salir conmigo mismo. Necesitaba madurar mis emociones y mi corazón tenía que
aprender que sabía curar sus propias heridas.
Desde entonces he procurado no cerrarme ya que un
cerramiento emocional es lo que me haría que mis heridas no curasen y sanasen. Me
he dado cuenta que cuando se cierra el corazón es para protegerse del dolor
sufrido y curar. Pero luego no siempre se puede volver a abrir aunque queramos
y lo intentemos con todas nuestras fuerzas. La falta de confianza en nosotros
mismos hace que no lo dejemos emerger. Entonces comienzas a relacionarte con tu corazón estando
dolido y eso genera más insatisfacción e infelicidad ya que no sientes que te
entregas ni que te abres lo suficiente como para que el otro entre en ti. Así,
la relación se vuelve superficial y el amor muere.
Las heridas emocionales, como las físicas. Primero se cubren
para protegerlas de infecciones y luego hay que dejarlas al aire, que les de el
sol. Que sanen. Si las ocultamos siempre terminan oliendo mal y el daño aumenta
hasta el infinito.
Me he dado cuenta que en esa relación aprendí algunas cosas.
Tuve que mirar que me sucede a mí con los celos, lo que me ha llevado a revisar
todas las veces que recuerdo de mi vida en las que he sentido celos. Tuve que
mirar cómo es que ciertas actividades que me gustaban hacía años que no hacía y
las tenia abandonadas. Mire que me sucede cuando aceptaba que la otra persona
no le apeteciese estar conmigo. Y así sucesivamente.
Ahora, con la perspectiva que da el tiempo, la consciencia y
sanado el corazón, fue para mi una bendición que esa persona se cruzara en mi
camino. Los beneficios que he sacado han sido superiores a los dolores
sufridos.
Ahora comprendo cómo es que no quiso seguir y no la culpo
por ello. Fue una decisión muy inteligente por su parte. Tenía los pies más
puestos en la tierra que yo.
Solo le deseo que encuentre lo que busca y seguro que la
hará más feliz de lo que yo pude hacerla en su momento.
Yo mientras seguiré descubriendo como soy y viviendo las
cosas que la vida me ha preparado.

¿has aprendido a no vengarte? ¿a no hacer a otros lo q no te gustaria que te hiciesen? Es bueno curar y sanarse, pero también es bueno no dañar.Y si lo hacemos, aprender e indagar en el motivo de porqué lo hemos hecho. ¿Has dañado alguna vez con el fin de sanarte a ti mismo?
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