viernes, 15 de junio de 2012

LAS ESTRELLAS

Ya estoy en la playa. Ya ha llegado el buen tiempo. El calor. La playa me apasiona. Ese olor a mar, las gaviotas con sus graznidos y los aviones con su rugido.
Por suerte o por desgracia tengo un espacio en mi casa donde puedo poner la hamaca, taparme con una sabana ya que refresca todavía, y mirar las estrellas.
Nunca me habían llamado mucho la atención. Pero desde que tenía que sacar a Rony a pasear por la noche comencé a poner mi atención en el cielo. Ahora me paso horas mirándolas. Solo conozco una constelación, la de Orión, pero me gusta verlas ahí.
La otra noche, al contemplarlas, vi una que se movía en línea recta. Apareció en el firmamento y unos pocos segundos después desapareció. Para mí solo recorrió unos metros, pero en el firmamento seguro que fueron miles de km.
Pensé que sería la Estación Espacial Internacional, pero mí otra igual con dirección contraria unos minutos después. Esto me hizo pensar que serian satélites. Después vi otro y otro. Así hasta cuatro en una noche. Otras noches he llegado a contabilizar siete avistamientos de satélites
¿Cómo es que es la primera vez que los veo? Ellos llevan años arriba y yo los veo este verano. Supongo que mi vista no la tenía adiestrada ni con la suficiente sensibilidad como para poder captarlos. También hay que contar con la paciencia, tranquilidad e intensidad con que observo las estrellas.
Pues esto nos pasa con el corazón. Muchas veces no vemos las cosas que están ahí, que saltan a la vista porque no tenemos la visión del corazón adiestrada para verlo. Tampoco tenemos la paciencia, tranquilidad e intensidad para ver las cosas que nos rodean.
El ritmo de la vida, el querer ser lo que no somos, el creer en sofismas existenciales que nos confunden más y más y más. Si queremos encontrar la felicidad hemos de conseguir que nuestra vista vuelve a ser la que teníamos cuando éramos niños. Y sobre todo, una vista con paciencia y con ganas de aprender lo que realmente necesitamos y no cosas que no nos sirven nada más que para liarnos confundirnos y que no nos dejen ver lo que de verdad queremos.
Entonces podremos ver, además de las estrellas que siempre están ahí, los satélites que siendo fugaces y pasajeros, nos enseñan otra forma de ver el universo en el que nos ha tocado vivir, cuidar y respetar.

No hay comentarios:

Publicar un comentario