Pregunta: “¿Qué son los celos y
porque duelen tanto?”
Los celos son una de las áreas
más predominantes de la ignorancia sicológica sobre uno mismo, sobre los demás
y, especialmente, sobre la relación.
La gente piensa que sabe lo que
es el amor, pero no lo sabe. Y sus ideas erróneas sobre el amor crean los
celos. Con la palabra “amor” la gente quiere decir un cierto tipo de monopolio,
una posesión, sin comprender un hecho simple de la vida: que en el momento que
posees a un ser vivo, lo has matado.
La vida no se puede poseer. No
puedes meterla en tu puño. Si quieres tenerla, tienes que mantener las manos
abiertas.
Pero esto ha ido mal durante
siglos; se ha arraigado tanto en nosotros que no podemos separar el amor de los
celos. Se han vuelto casi una misma energía. Por ejemplo, te sientes celosa si
tu amante va con otra mujer. Te molesta mucho, pero me gustaría decirte que si
no te sintieras celosa te molestaría mucho más, entonces pensarías que no le
amas, porque si le amaras deberías sentirte celosa.
Los celos y el amor son han
mezclado muchísimo. En realidad, son polos opuestos. Una mente que puede estar
celosa no puede ser amorosa, y viceversa: una mente que es amorosa no puede
estar celosa.
Pregunta: “Hace unos días logré
enfrentarme a mi demonio número uno: los celos. Entré en ellos totalmente, y el
resultado fue que me sentí eufórica y muy agradecida y llena de energía. ¿Qué
es lo que he aprendido de esta experiencia, y cómo debo usarla para que los
celos no vuelvan a dominarme?”
Ha sido una experiencia muy
significativa para ti, una de las experiencias clave que pueden ayudar a que
uno cambie totalmente su energía.
George Gurdjieff solía buscar en
primer término en sus discípulos la característica que era su enemigo número
uno, porque su enemigo número uno contiene la llave que, o puede destruirnos si
no lo entienden, o pueden producir una transformación.
Tú te has enfrentado a los celos.
Los celos son uno de los elementos más peligrosos de la conciencia humana,
especialmente en la mente femenina. Enfrentarse a tu enemigo número uno sin
ocultarlo, sin encubrirlo, sin tratar de interpretarlo favorablemente- que
tienes razón, que es una situación tal que por supuesto tienes que estar
celosa-, sin contentarte de ninguna manera con explicaciones de que los celos
estaban bien.
Si te contentas diciéndote que
están bien, seguirán ahí y se harán más fuertes; entonces no sentirás la energía que sientes ahora,
esta energía la habrían absorbido los celos, hubiera permanecido contenida por
los celos, y hubiera seguido buscando un momento en que poder explotar,
buscando alguna excusa. Pero te enfrentaste a ellos como un hecho, que tienes
celos… y lo aceptaste: que es algo que tiene que ver contigo, no con nadie más,
que nadie más en todo el mundo es responsable de ello.
Todo lo demás son excusas para
protegerlos.
Has hecho un buen trabajo, y el
resultado es que al simplemente observar, los celos desaparecieron.
Eso es lo que os he estado
diciendo continuamente durante años, que no hay que hacer nada; simplemente
enfrentarse a un problema igual que un espejo refleja algo, sin juicios.
Y como era tu enemigo número uno,
contenía mucha energía. Ahora se ha ido, y la energía esta libre. Por eso te
sientes más llena de vida, más amorosa, más sensual. Has hecho un trabajo
perfecto con tus celos. Ahora la energía se ha liberado. Has estado luchando
con los celos durante años. Ahora has encontrado la clave.
La próxima vez que lleguen los celos, cógelos
inmediatamente; y lo mismo que has hecho con tu enemigo número uno puedes
hacerlo con todos los enemigos que llegan a tu mente. Son enemigos más
pequeños, desaparecerán incluso antes, no tienen tanta energía.
Pero cuando se libera energía,
surgirá el problema: qué hacer con esta energía. Hasta ahora la usaban, la
chupaban los celos. Ahora está en todo tu cuerpo. Te sientes más sensual, te
sientes más amorosa.
Exprésala, baila, canta, ama, haz
cualquier cosa que se te ocurra.
OSHO

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