Una furgoneta se ve al final de la
calle, justo antes de subir el puente. Las ruedas estaban para arriba y tres
personas en el suelo.
Cuando hemos llegado no eran
tres personas las que iban en el
vehículo, eran siete. Tres estaban inconscientes, uno lamentándose, dos mujeres
afectadas y una fuera ilesa llorando.
Pedí cuatro ambulancias para que
atendieses a lasa la gente. Una de las mujeres tenía los dos brazos rotos. Un
desconocido estaba con junto a ella tratando de tranquilizarla. Entre todos
hemos atendido a las víctimas.
Es curioso como las personas
evolucionamos en situaciones límite como estas. Un accidente de tráfico, debido
a la aparatosidad y a la violencia con que se produce hace que nos pongamos al
límite. Es increíble como en segundos la vida de una persona puede cambiar
tanto. Esto también nos sucede en la vida diaria. Nos suceden cosas que nos
producen cambios que debido a que no estamos atentos no nos damos cuenta que
están efectuándose.
Conocer a una persona que luego
puede ser importante en nuestra vida. Comprar un libro que nos hará felices
leer. Contemplar las estrellas y descubrir un satélite artificial que surca el
cielo. Cosas muy sencillas, simples, que apenas les damos importancia son las
que más cambios provocan en nosotros.
A veces creemos que un hecho importante
nos hace modificar nuestra forma de ver el mundo, pero no vemos que lo que provoca
esos cambios son los hechos que no les damos importancia por considerarlos
nimios.
Sólo podemos hacer pequeñas cosas que
son muy importantes para los demás. Dar un abrazo, un beso, hacer un regalo
sencillo, etc. Son cosas que llena y son tan apreciadas con las grandes.
Hemos de aprender a mirar con el
corazón. Descubramos esa nueva forma de mirar y descubramos la sencillez de la
vida que tanta felicidad nos puede aportar.

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