martes, 10 de julio de 2012

ACCIDENTES


Una furgoneta se ve al final de la calle, justo antes de subir el puente. Las ruedas estaban para arriba y tres personas en el suelo.
Cuando hemos llegado no eran tres  personas las que iban en el vehículo, eran siete. Tres estaban inconscientes, uno lamentándose, dos mujeres afectadas y una fuera ilesa llorando.
Pedí cuatro ambulancias para que atendieses a lasa la gente. Una de las mujeres tenía los dos brazos rotos. Un desconocido estaba con junto a ella tratando de tranquilizarla. Entre todos hemos atendido a las víctimas.
Es curioso como las personas evolucionamos en situaciones límite como estas. Un accidente de tráfico, debido a la aparatosidad y a la violencia con que se produce hace que nos pongamos al límite. Es increíble como en segundos la vida de una persona puede cambiar tanto. Esto también nos sucede en la vida diaria. Nos suceden cosas que nos producen cambios que debido a que no estamos atentos no nos damos cuenta que están efectuándose.
Conocer a una persona que luego puede ser importante en nuestra vida. Comprar un libro que nos hará felices leer. Contemplar las estrellas y descubrir un satélite artificial que surca el cielo. Cosas muy sencillas, simples, que apenas les damos importancia son las que más cambios provocan en nosotros.
A veces creemos que un hecho importante nos hace modificar nuestra forma de ver el mundo, pero no vemos que lo que provoca esos cambios son los hechos que no les damos importancia por considerarlos nimios.
Sólo podemos hacer pequeñas cosas que son muy importantes para los demás. Dar un abrazo, un beso, hacer un regalo sencillo, etc. Son cosas que llena y son tan apreciadas con las grandes.
Hemos de aprender a mirar con el corazón. Descubramos esa nueva forma de mirar y descubramos la sencillez de la vida que tanta felicidad nos puede aportar.

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