Voy a exponer un punto de vista del enamoramiento que mucha
gente no está de acuerdo, y aunque así sea no quiere decir que no sea verdad. Las
opiniones son tan variadas como gente hay en el mundo. Unas se ajustan más a la
realidad que otras. Aunque todas tienen un punto de realidad y se basan en la
experiencia de cada uno. Sabemos que los seres humanos somos bipolares. Bueno y
malo, alegría y tristeza, amor e indiferencia, apertura y cerramiento, luz y
oscuridad, cielo e infierno, etc., habitan en nosotros.
Una de estas polaridades es masculino y femenino. Por lo
tanto, dentro de nosotros cohexiste un hombre y una mujer. Debido a nuestra
educación, una de estas polaridades ha sido potenciada en un grado mayor en
detrimento de la otra. Es decir, una mujer tiene potenciada culturalmente su
feminidad y un hombre su masculinidad. Eso
no quita para que una mujer no tenga su hombre dentro y el hombre su mujer.
Al tener más potenciada una, la otra esta oculta y solemos
buscarla fuera. Osea, en los demás. Normalmente la mujer la buscará en un hombre y el hombre en una mujer.
Para explicar esto y que sea comprensible cogeré a una mujer
de ejemplo, pero que no nos engañe esto. Al hombre le pasa igual con las
mujeres.
Una mujer genera una lista de condiciones que ha de tener el
hombre del que se permita enamorar. Esta lista encaja con las condiciones que
tiene el hombre de su interior. Es decir, busca en un hombre a su hombre
interior para entirse completa. Lo que se suele decir, sentirse llena.
Esta lista se modifica constantemente. Hay condiciones que
entran. Otras que suben, otras que bajan escalones, otras que salen, etc. Todo varia
según sea la persona o lo que vaya creciendo, según su cultura y madurez tanto física
como emocional de la mujer. La lista a los veinte años no es la misma que a los
treinta o cuarenta.
Una vez “hecha” la lista, sale al mundo a buscar ese hombre
que encaje en ella. Cuando conoce a uno pone su lista delante. Si cree que
encaja en más de un setenta por ciento, se permite dar el paso de enamorarse. Otras
personas son más exigentes y llegando al ochenta, noventa o cien por cien. Esto
depende de cada cual.
Todo sucede de una forma muy inconsciente, tanto que no nos
damos cuenta de todo lo que movemos para poder permitirnos enamorarnos. Todo esto
es pura fantasía ya que no se sabe realmente como es él. Para conocer a una
persona hace falta tiempo y convivencia, y ni aún así se llega a conocer, pero
esto es harina de otro costal. No nos engañemos, unas cuantas palabras para
seducir y coquetear no nos dicen mucho sobre como es una persona. El tiempo y
la convivencia sí. Por esto digo que el enamoramiento es pura fantasía. No se
ajusta a la realidad.
El caso es que una vez enamorada comienza a pasar tiempo con
el hombre. Entonces comienza a ver de verdad si se ajusta o no a su lista. Si se
ajusta comienza a confiar y aparece el amor. Comienza a amarlo. Por eso el amor
es paciente y necesita tiempo para que surja. Por el contrario, si el hombre no
se ajusta a su lista comienza a desenamorarse.
Así funciona el enamoramiento. Su base es la fantasía. Pero es
necesario. Si la naturaleza lo ha creado por algo será. Dos personas que no se
conocen de nada, donde no ha habido relación de ningún tipo ¿Cómo se van a
juntar y perpetuar la especie? Pues enamorándose y creyendo que se van a amar
para toda la vida. El enamoramiento es necesario, para eso se ha creado. Todo lo
que la existencia crea tiene un sentido, una finalidad. Y por el contrario, el
desenamoramiento también es natural. Lo que pasa es que lo hemos asociado al
fracaso, al sufrimiento, pero hay desenamoramientos que son una bendición para
la persona. Con el enamoramiento los genes de los machos más fuertes se ponen
en más hembras, hay más posibilidades de que la especie se haga más fuerte, más
resistente. Suena demasiado superficial, vacio. Pero que no queramos verlo no
significa que no sea así.
Cuando he comentado todo esto y después de comprenderlo, hay
quien me pregunta: ¿entonces tú no te enamoras?
Y les contesto: “ser médico y saber cómo funciona y como se
puede curar una enfermedad no significa que sea inmune a ellas. Pues a mí me sucede lo
mismo”. Saber cómo es, como funciona y como acaba el enamoramiento no significa
que no quiera padecerlo. Es más, quiero sufrir de enamoramiento aunque ahora no
pueda. Pero esto es un "cuento" para otra ocasión.

No hay comentarios:
Publicar un comentario