domingo, 17 de junio de 2012

EL JUEGO DEL ENAMORAMIENTO


Voy a exponer un punto de vista del enamoramiento que mucha gente no está de acuerdo, y aunque así sea no quiere decir que no sea verdad. Las opiniones son tan variadas como gente hay en el mundo. Unas se ajustan más a la realidad que otras. Aunque todas tienen un punto de realidad y se basan en la experiencia de cada uno. Sabemos que los seres humanos somos bipolares. Bueno y malo, alegría y tristeza, amor e indiferencia, apertura y cerramiento, luz y oscuridad, cielo e infierno, etc., habitan en nosotros.
Una de estas polaridades es masculino y femenino. Por lo tanto, dentro de nosotros cohexiste un hombre y una mujer. Debido a nuestra educación, una de estas polaridades ha sido potenciada en un grado mayor en detrimento de la otra. Es decir, una mujer tiene potenciada culturalmente su feminidad y un  hombre su masculinidad. Eso no quita para que una mujer no tenga su hombre dentro y el hombre su mujer.
Al tener más potenciada una, la otra esta oculta y solemos buscarla fuera. Osea, en los demás. Normalmente la mujer la buscará en un  hombre y el hombre en una mujer.
Para explicar esto y que sea comprensible cogeré a una mujer de ejemplo, pero que no nos engañe esto. Al hombre le pasa igual con las mujeres.
Una mujer genera una lista de condiciones que ha de tener el hombre del que se permita enamorar. Esta lista encaja con las condiciones que tiene el hombre de su interior. Es decir, busca en un hombre a su hombre interior para entirse completa. Lo que se suele decir, sentirse llena.
Esta lista se modifica constantemente. Hay condiciones que entran. Otras que suben, otras que bajan escalones, otras que salen, etc. Todo varia según sea la persona o lo que vaya creciendo, según su cultura y madurez tanto física como emocional de la mujer. La lista a los veinte años no es la misma que a los treinta o cuarenta.
Una vez “hecha” la lista, sale al mundo a buscar ese hombre que encaje en ella. Cuando conoce a uno pone su lista delante. Si cree que encaja en más de un setenta por ciento, se permite dar el paso de enamorarse. Otras personas son más exigentes y llegando al ochenta, noventa o cien por cien. Esto depende de cada cual.
Todo sucede de una forma muy inconsciente, tanto que no nos damos cuenta de todo lo que movemos para poder permitirnos enamorarnos. Todo esto es pura fantasía ya que no se sabe realmente como es él. Para conocer a una persona hace falta tiempo y convivencia, y ni aún así se llega a conocer, pero esto es harina de otro costal. No nos engañemos, unas cuantas palabras para seducir y coquetear no nos dicen mucho sobre como es una persona. El tiempo y la convivencia sí. Por esto digo que el enamoramiento es pura fantasía. No se ajusta a la realidad.
El caso es que una vez enamorada comienza a pasar tiempo con el hombre. Entonces comienza a ver de verdad si se ajusta o no a su lista. Si se ajusta comienza a confiar y aparece el amor. Comienza a amarlo. Por eso el amor es paciente y necesita tiempo para que surja. Por el contrario, si el hombre no se ajusta a su lista comienza a desenamorarse.
Así funciona el enamoramiento. Su base es la fantasía. Pero es necesario. Si la naturaleza lo ha creado por algo será. Dos personas que no se conocen de nada, donde no ha habido relación de ningún tipo ¿Cómo se van a juntar y perpetuar la especie? Pues enamorándose y creyendo que se van a amar para toda la vida. El enamoramiento es necesario, para eso se ha creado. Todo lo que la existencia crea tiene un sentido, una finalidad. Y por el contrario, el desenamoramiento también es natural. Lo que pasa es que lo hemos asociado al fracaso, al sufrimiento, pero hay desenamoramientos que son una bendición para la persona. Con el enamoramiento los genes de los machos más fuertes se ponen en más hembras, hay más posibilidades de que la especie se haga más fuerte, más resistente. Suena demasiado superficial, vacio. Pero que no queramos verlo no significa que no sea así.
Cuando he comentado todo esto y después de comprenderlo, hay quien me pregunta: ¿entonces tú no te enamoras?
Y les contesto: “ser médico y saber cómo funciona y como se puede curar una enfermedad no significa que sea inmune a ellas. Pues a mí me sucede lo mismo”. Saber cómo es, como funciona y como acaba el enamoramiento no significa que no quiera padecerlo. Es más, quiero sufrir de enamoramiento aunque ahora no pueda. Pero esto es un "cuento" para otra ocasión.

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