Leyendo la definición veo una gran contradicción. Cuando existe
el resentimiento, furia o irritabilidad es cuando nuestra forma de pensar
actúa. Uno puede tener una situación que no le gusta o no acepta. Entonces sale
la ira. Creo que la ira no está bien definida en la Wikipedia.
Si es vista como una reacción a una amenaza es que estamos
codificados para reaccionar así. Es instantáneo, efecto-reacción. Si uno le va
a picar una serpiente, su reacción es automática, instantánea. No está pensando
en cómo actuar. Simplemente actúa, se aleja de la amenaza según la codificación
genética y evolutiva.
La respuesta ante cualquier situación no implica pensar. Si piensas
ya no estás respondiendo, actúas bajo el criterios de la mente. Para mí
responder es actuar de forma espontánea. Sin codificación alguna. Si vas a un
bar y tu hermano te pregunta que quieres, respondes, una coca-cola. Es una
respuesta espontánea. Uno siente su apetencia, que le gustaría tomarse y que le
puede sentar bien a su cuerpo. No piensa, chequea rápido su apetencia y
responde de forma espontánea. No influye el pensamiento, no actúa el código genético,
no hay condicionamiento antes. Sólo es lo que te apetece de forma espontánea en
ese preciso momento. Hay muchas bebida para tomar, pero eliges la coca-cola.
¿Porqué? Simplemente te apetece.
Para mí la ira es un efecto de un sentimiento muy profundo
que no queremos ver. Que no queremos sentir.
Para tratar de explicarlo diré que es similar a una escalera
de tres peldaños. El peldaño más alto es cuando estas desconectado de ti mismo
y conforme la bajas te conectas con tu esencia.
Así tenemos que casi todos estamos en el peldaño más alto. Allí
no somos conscientes de nuestro ser y no podemos ver nuestras emociones más
profundas. Sólo reaccionamos ante un hecho que no nos gusta.
Si tu pareja no te recoge la ropa del baño después de ducharse
y se lo has dicho que lo haga. Tú te cabreas, te enfureces. Chillas, gritas y
se lo explicas la mil y una vez más. Y está bien, es lo único que puedes hacer
en ese peldaño. Reaccionas.
Si bajamos un peldaño, nos encontramos la impotencia. Como no
somos capaces de verla, nos enfurecemos. Pero si la vemos ya comenzamos a tener
un margen de maniobra. Podemos decirle a la pareja lo del baño desde la
impotencia. Desde aquí tal vez nos escuche mejor y podremos evitar una escalada
de furia por ambas partes.
Si bajamos otro peldaño
nos encontramos con la tristeza. Aquí estamos muy cerca de nuestro ser. Pero
nos falta. Aún así, aquí el margen de libertad emocional ha crecido bastante. Hablar
a otra persona desde la tristeza, lo que nos causa tristeza de verdad, su
predisposición a dialogar, a evitarnos sentimientos tristes puede ayudarnos
mucho a ambos.
Sentir tristeza es genuino y nos contacta directamente con
el suelo en el cual se apoya la escalera. El vacío, nuestro ser más profundo,
nuestra alma.
Así que, subiendo la escalera tenemos: como no podemos ver
el vacío nos encontramos con la tristeza. Cuando no podemos ver la tristeza
viene la impotencia. Cuando esta no podemos verla surge la ira.
La ira es una emoción producida por no aceptar la situación,
por la mediación de nuestra mente y por la ignorancia de no conocernos a
nosotros mismos ni nuestras emociones.
Desde mi punto de vista, cuando sentimos la ira tenemos que
dejar que fluya, que salga. Hemos de ser cuidadosos con la gente para no
lastimarla, sobre todo físicamente. Pero si dejas que fluya y meternos más
profundamente con consciencia para poder descubrir de donde sale, que efectos
tiene nosotros, que evita que veamos de nosotros y sobre todo, para que la
ejercemos sobre los demás.
Saber manejarse en la ira puede ayudarnos a nosotros y a los
demás.
Aprender a poner límites a uno mismo y a los demás, ser
conscientes de nuestra impotencia, de nuestras limitaciones. Tomar consciencia
de nuestra tristeza y expresarla puede ayudarnos a ir disminuyendo nuestra
necesidad de generar ira y por ende, volvernos cada vez más tranquilo y
encontrar la paz interior.
De nosotros depende la situación.

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