jueves, 19 de julio de 2012

FUEGO INTERIOR TRES


Cuando una persona no se siente a gusto con su vida, con sus sentimientos y consigo misma. Hay tres pasos que se suelen dar que uno lleva al otro, pero que te puedes quedar en cualquiera de los dos primeros ya que hacer el tercero se ha de ser muy valiente y enfrentarse a los propios miedos y a uno mismo.
Estos tres pasos son: reforma, revolución y rebelión.
La reforma es cuando no estando a gusto con nuestra vida cambiamos cosas superficiales. El vestir, los amigos, de casa, estudiamos nuevas cosas para que cambie nuestra existencia, etc. Son cambios en el exterior de nosotros que nada afectan al centro y que los demás pueden ver, que en el fondo eso es lo que pretendemos, que los demás los vean.
Esta reforma es superficial, no afecta a lo más profundo de nosotros mismos y seguimos siendo, en el fondo, los mismos.
Luego está la revolución. Aquí cambiamos ideas, teorías y conceptos de nosotros y como vemos el mundo. Es un cambio algo más profundo que la reforma pero sigue sin tocar las estructuras fundamentales del ser. No profundiza lo suficiente como para que algo nuevo surja.
En la revolución hay modificaciones pero a la vez no dejan de tener cierta superficialidad ya que no tocan al centro del ser.
En estas dos etapas no hay cambios sustanciales en la persona. Pueden producirse muy rápidas, son muy evidentes y muchas gente se queda en la primera o en la segunda ya que no hay mucha diferencia entre ambas.
Pero luego esta la tercera, la rebelión. Aquí la persona toca todo su ser. Modifica todas las estructuras de la persona. Cuestiona y experimenta todo lo creído hasta ese momento y cuestiona aquello con lo que se identifica. En esta etapa se produce un cambio interior que apenas se ve en el exterior pero si se manifiesta si una sabe que mirar y cuáles son las señales que lo delatan.
Lo principal de todo es que nos demos cuenta que no somos nuestra mente. Saber esto no significa que luchemos contra ello, pero si ser conscientes que es una herramienta que nos esclaviza.
Cuando nos damos cuenta que no somos nuestra mente. Un paso muy grande hemos dado en nuestra evolución interior. Es darnos cuenta que no somos  lo que pensamos, que no somos lo que creíamos ser.
Desidentificarnos de nuestra mente supone convertirnos en los dueños y dejar de ser los esclavos. Dejamos de ser llevados y elegimos hacia donde queremos ir.
Desaparece mucha confusión y entonces hay que aprender una nueva búsqueda. La búsqueda de lo que realmente queremos. Hemos de olvidarnos de todas esas ideas de si queríamos esto o lo otro para ser felices y buscar lo que nuestro corazón quiere realmente.
A partir de este punto aparece la rebelión. Uno comienza a revelarse contra muchas ideas, teorías, conceptos, incluso con personas. Comienzas a ver estas ideas por las que se rigen los demás y que son las mismas que tú usabas pero que ya no te sirven
Y entonces aparece la radicalidad. Los demás siguen en sus juegos pero a ti no te sirven. Ellos quieren que vuelvas a ser uno de ellos y  tú te niegas una y otra vez. Entonces te llaman mil y una cosas con tal de que vuelvas a ser igual a ellos. Te llaman sicoanalizador, loco, radical, blandengue, sensiblero, debilucho, etc. Para que vuelvas al redil en el que se encuentran.
Pero la rebelión ya está en marcha y sabes que no hay vuelta atrás. La línea  roja de “imposible volver” ya la has cruzado y has de continuar.

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