martes, 10 de julio de 2012

EL MOVIL


                             
Como buen español que soy, fui a la picaresca a cambiar de compañía telefónica para que así la que ya tengo me hiciese una contraoferta y me saliese aún más barata la factura del teléfono.
Lo que no sabía es que las compañías son mas picaras que yo y me dejaron sin línea un buen día.
Al principio la ansiedad y el no poder hablar con la gente, bueno, mejor dicho, la sensación de sentirme desconectado me pusieron de un humor de perros. Les gritaba a todos, sobre todo a las operadoras de las compañías a las que llamaba. Me sentí desquiciado, fuera de mí.
Cuando tome consciencia de lo que me estaba sucediendo por dentro y de mi dependencia al móvil, me alarme mucho más.
Así que decidir relajarme, comencé a ver la situación con más calma y a ver las distintas opciones que había. Me fui a la cama a descansar con la idea de que mañana seria otro día.
Gracias a una amiga, al día siguiente insistimos en la compañía en la cual tenía anteriormente la línea y conseguí solucionar el problema.
Para mí, nada pasa por casualidad en mi vida. Considero que esto tampoco es casual que me haya sucedido. Últimamente estaba en un punto donde trataba de sacar a la luz todas mis dependencias sicológicas y emocionales.
Saque mi dependencia a personas concretas, a cosas materiales, conductas tóxicas que me daban falsa seguridad, etc. Pero no veía mi dependencia s al móvil.
Con este suceso me he dado cuenta esta dependencia tan fuerte que tengo a él.
Las dependencias nos impiden ser felibres. Hacen que no veamos lo que realmente queremos y deseamos. Y sobre todo, nos imposibilitan para vivir una vida plena y llena de frescura y espontaneidad.
Tener una dependencia es parecido a que nos aten a un árbol con una cuerda de 10 metros. Nos dejan cierta movilidad pero nos limitan para poder movernos libremente por nuestro mundo.
Estar atados y no verlo es todavía peor que estarlo y no saberlo. Sabiéndolo, por lo menos, tal vez, a lo mejor, podamos hacer algo para soltarnos.  No verlo supone estar condicionado a los 10 metros de cuerda de por vida y no saberlos. Estar muerto en vida.
Por desgracia me encuentro mucha gente que tiene estas dependencias y no son capaces de vérselas. No he venido a este mundo a mostrárselas. He venido a ver las mías y tratar de soltarme, siempre que pueda y ponga luz en mi oscuridad.
Ser dependientes es caminar por la noche sin luna por un camino bordeado de árboles y sin linterna que nos alumbre. Hemos de creas la luz interna necesaria para que nos alumbre nuestro camino.
Solo aumentando nuestras consciencia generaremos la energía necesaria para que nuestra bombilla se ilumine y nos saque de nuestra oscuridad.

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