martes, 26 de febrero de 2013

EL BIEN Y EL MAL


Es curioso como percibimos las cosas y como cambia esa percepción según nuestros intereses. Si no somos capaces de ver esto en nosotros, podemos observar a los demás y descubrir estos cambios según sean los intereses en juego.

Cuando hablamos de la verdad, en realidad nos estamos refiriendo a como vemos nosotros las cosas. Como las percibimos. Esta forma de interpretar el mundo que tenemos cada uno es tan subjetiva que en realidad no existe la verdad como tal. Existen tantas verdades como personas hay en el mundo.

Esta forma de pensar es muy abierta y atenta directamente a nuestro ego. Este, al querer llevar la razón siempre, desecha aquello que va contra él, aquello que lo debilita y entonces desechamos aquello que no va con nuestra forma de pensar.

Así surge la discriminación en la libertad de expresión y en otras cosas. Surge la superioridad étnica, racial, de casta, etc. Sentirse superior o inferior sólo es un síntoma de que nuestra percepción está algo atrofiada.

Al igual que en la niñez nos enseñaron que existían cinco sentidos, cosa que es falsa, así sucede con la manera que nos enseñan de cómo ver nuestro mundo. Percibir no es sólo ver lo que vemos, es también sentir lo que no se ve y las fuerzas que hay actuando. Teniendo en cuanta la máxima percepción de que somos capaces de alcanzar nos podemos hacer una idea más completa de la situación. Y aún así, estaríamos equivocados debido a la existencia de la falta de información.

Cuando nuestra percepción la tenemos mermada sólo nos quedan dos salidas. O la aumentamos o la disminuimos. O sube o baja, no hay más. Para aumentarla hemos de trabajar. Hemos de poner empeño, aumentar nuestra consciencia y despertar nuestros sentidos adormilados, recordemos que son más de cinco. O bien seguimos dormidos. Entonces solo podremos guiarnos en la vida por un conjunto de leyes impuestas llamada moral. Y cuando estamos dentro de ella, lo que se ajusta a sus artículos es lo que llamamos el bien y lo que esta fuera es el mal.

Así aparece el bien y el mal. Sólo es una cuestión de mala percepción, de autoengaño, de un dormir cómodo, sin esfuerzo y que nos deja sin capacidad de respuesta espontánea que hace que nos volvamos automáticos y condicionados.

Cuando estamos en la moral, sucede algo muy curioso. Para ejercer y para hacer cumplir las leyes autoimpuestas se crea una figura interior al cual podemos llamar juez. Este juez refuerza la moral creada haciendo cumplir las leyes y si nos las saltamos siendo espontáneos o simplemente no nos sirven, nos castiga con un sentimiento de culpa que hace que nos volvamos rígidos y muertos.

Este sentimiento de culpabilidad nos quema el corazón, la mente y el alma.

Me gusta observar la vida. Me gusta viajar. He estado en varios países. He visto que hay cosas que aquí se comen de una determinada manera y allá no. Esto me llamó mucho la atención. Un mismo producto elaborado de diferente forma.

Con la moral sucede algo parecido. Esta se rige por las mismas reglas aquí o allá pero el contenido varia. El producto es el mismo, la forma de elaborarlo es distinta. Tal vez sea porque es creada por una misma mente?

Creo que esto lo ilustra mejor. En Europa, ver los pechos de una mujer puede ser sensual, erótico. El mismo hecho en África se ve distinto. Una mujer con los pechos al aire en algunas partes de ese continente es normal, no hay erotismo ni sensualidad en ello. La moral es algo artificial, creada por el hombre según creencias y conductas aceptadas en la sociedad donde se desenvuelve. En la naturaleza no existe la moral.

Fritz Perls dice que hasta las piedras son conscientes de sí mismas. Opino como él. Tal vez sean capaces de tener tanta consciencia que por ello mismo no tengan la necesidad de respirar al saber estar quietas, inmóviles

Aumentar nuestra consciencia limpia nuestra moral, tanto que puede llegar incluso a eliminarla. También elimina las espinas de nuestra vida y hace que nos sintamos más en armonía.

Como he dicho, si no hacemos que aumente nuestras consciencia esta disminuye y nos hace unos barbaros. Lo cual queda demostrado con solo echar un vistazo a nuestro mundo, como lo tenemos y que sociedades hemos creado en el.

Como dijo Jesús: todos tenemos unos talentos (consciencia), que produzcan intereses o ganancias en su movimiento depende sólo de nosotros. Y si no trabajamos con ellos para generar más talentos perdemos los pocos que nos quedan hasta quedarnos vacios. De nosotros depende.

 

miércoles, 12 de diciembre de 2012

CONFESIONES


Padre me confieso de qué he pecado.

He pecado de inconsciencia.

Si hubiese sido más despierto…

… habría cometido más errores para aprender de ellos.

Me confieso de haber escuchado poco.

Me confieso de haber hecho poco caso a mi corazón…

…de haber sido muy racional y perderme media vida.

Me confieso de no haber mirado más a los ojos..

… de haber tenido tanto miedo…

… de no haber dicho lo que pensaba en ese momento.

Me confieso de no haber dado más abrazos…

… más besos…

… más ilusiones y esperanzas.

Me confieso de no haber sido más yo y menos mi fachada.

Me confieso de crear mi caparazón y no salir de él.

A partir de ahora…

… viviré alocadamente…

… cuidare a mis padres…

… amare a mi pareja…

… tendré en cuenta a mi familia…

… cuidare los detalles…

… caminare descalzo por la hierba…

… tocare los árboles…

… me bañare en el mar…

… contemplare las puestas de sol…

… acariciare los gatos…

… jugare con los perros…

…hablare con mi gente…

… escuchare a mi enemigo…

… contemplare la luna…

… tomare el sol…

… saboreare una cerveza en el calor…

… y en el frio tomare una copa de vino…

… disfrutare las comidas agradables…

… saldré a pasear en bici…

… patinare por el río…

… comeré a la orilla del mar…



TENSIONES MUSCULARES



Husmeando por el facebook encontré una nota en la que dice: “la llave para todo es, soltar”.

La frase me ha llamado la atención. Soltar parece fácil a simple vista. Abrir la mano y dejamos de aferrarnos a algo o a alguien.

Me gusta pensar que esto es así, pero no me he de dejar engañar.  Soltar es fácil, abriendo la mano… ¿pero es igual de fácil abriendo el corazón? ¡Sí! Aunque es una cosa muy distinta. A menudo oigo a mi alrededor: “perdono pero no olvido”. Esto no es soltar. Es aferrarse con mucha fuerza y a la vez tratamos de mantener nuestra conciencia tranquila.

Todo este juego que nos hacemos a nosotros mismos para autoengañarnos se nos ve reflejado en el cuerpo. Si somos hábiles con las percepciones podremos descubrir como una persona está trabado y cuál es su traba mirándole y escuchando su sermón intelectual.

Todo lo que nos sucede en la vida y como lo enfrentamos nos queda reflejado en el mapa de nuestro cuerpo. Los nudos, tensiones, dolores e incluso ciertas enfermedades están registradas en nuestro cuerpo.

A veces los nudos musculares nos están indicando que estamos necesitando para llevar una vida en equilibrio. Pero aparte de ciegos estamos sordos. No escuchamos a nuestro cuerpo y en ocasiones, cuando lo hacemos es tarde o forzados.

Soltar los rencores, angustias, fantasías, ansiedades parece sencillo, fácil. Pero en muchas ocasiones nos aferramos a todo esto porque es lo único que creemos que es la vida.

Por no es así.

Existe otra forma de vivir. Otra manera de ver las cosas. Sólo con tener un poco de duda sobre lo que consideramos una certeza nos puede ayudar mucho.

Cuando un musculo del cuerpo nos duele, se contractura, sólo está reflejando a nivel físico una contractura a nivel emocional y a nivel espiritual.

Yo no utilizaría el verbo soltar para ayudar a solucionar estos entuertos. Usaría el verbo ser, para mi es más preciso. Hace que me haga responsable de lo que me está sucediendo y me dé capacidad para responder de forma adecuada.

Cuando soy, cuando soy con consciencia puedo elegir si quiero dejar de ser. Cuando suelto, dejo de aferrarme pero no hay cambios en el ser. Si queremos cambiar no tenemos que irnos a las afueras, hay que profundizar dentro. En el ser. En lo más intimo de nosotros.

No hay ningún médico que pueda curarnos. El galeno, como todos conocemos puede sanar nuestro cuerpo por un espacio corto de tiempo, pero jamás sanará nuestra alma. Podrá arreglar la cara pero jamás podrá arreglar la cruz de nuestra moneda. Ahí solo podemos acceder nosotros. Pueden guiarnos, pueden señalarnos el camino, pero jamás pueden recorrerlo por nosotros.

Para soltar hemos de caminar nosotros solos, con nuestros propios pies. Para eliminar las tensiones musculares y emocionales hemos de meternos en ellas y descubrir que nos quieren enseñar. Ninguna droga, ni espectáculo, ni circo, ni ayuda pueden ayudarnos a crecer. Sólo nuestro valor, nuestra fuerza, nuestra voluntad, nuestro coraje, nuestra capacidad de apertura y de desaprender y reaprender pueden ayudarnos a madurar.

¡si! Hemos de soltar, pero antes hemos de descubrir que es lo que nos tenía atados. Porque estábamos fijados. Que nos estaba pasando y para que lo hacíamos.

Esto requiere valentía y coraje. Supone responsabilizarnos de nuestra vida, de nuestras acciones. Supone aceptar que no podemos cambiar nada excepto a nosotros mismos. Aceptar que cada uno es responsable de sí mismo. Es aceptarnos como realmente somos.

Esto es vivir en la realidad. Es vivir sin fantasías, es vivir sin aferramientos y lo que es peor. Vivir sin la esperanza de ayuda.

Aprendiendo que solo te puedes ayudar a ti mismo. Sabiendo que al final la decisión solo la puedes tomar tú, en soledad y dependiendo lo que decidas así será tu vida. Esta es la realidad, esta es la verdad. Esta es la verdadera libertad.

 

jueves, 25 de octubre de 2012

SER CONSCIENTE ES SENTIR EL VACIO


La consciencia es un estado del ser muy espiritual. Es un estado religioso donde tú danzas con el universo. Vibras con su ritmo, con su pulso.

Pensamos, fantaseamos e imaginamos como puede ser o será el futuro. Tratamos de controlarlo pero no tenemos ni idea de lo que está sucediendo ahora mismo o nuestro alrededor.

Hay un proceso muy importante para nosotros, si no se llevase a efecto moriríamos en treinta segundos. Apenas somos conscientes de él. Su ritmo nos dice mucho de cómo estamos en ese momento. Si nos estresamos o relajamos, aceleramos o nos ponemos tensos. Y apenas somos conscientes de él. Me refiero a la respiración.

En todo momento y mientras vivimos la respiración se está llevando a cabo. Pues apenas somos conscientes de ella. Así sucede con muchos procesos que se desarrollan a nuestro alrededor y no nos damos ni cuenta.

Tomar consciencia de nuestro ser, de nuestra mente, de nosotros mismos nos puede permitir alcanzar la dicha.

Ser conscientes de donde estamos, que queremos, que deseamos y porqué luchamos nos permite desempolvar el mapa de nuestro ser. Saber donde nos encontramos y que nos sucede.

Aumentar la consciencia es madurar, crecer y aceptar. Aumentar la consciencia es estar cada vez más en suspensión, en el vacío. Es estar alerta sobre nosotros mismos, es guiarnos en la vida con el corazón ya que la mente cada vez nos aleja más y más del darnos cuenta de los procesos.

Ser conscientes es quedarse en suspensión, sin estructuras que nos den la sensación de seguridad. Es actuar aquí y ahora y en eso ni el pasado ni el futuro nos puede ayudar. Para ser consciente solo podemos hacerlo estando aquí, existiendo aquí, siendo ahora. No mañana ni pasado. El hoy, el ahora lo es todo.

Para aumentar la consciencia hemos de empezar por ser conscientes de nuestros propios procesos. De lo que sucede en nuestro ser.

Meditar, estar con uno mismo, la soledad bien usada, ver que nos pasa a nosotros en cada momento nos puede ayudar a aumentar la consciencia.

Estar en el vacío que lleva la consciencia da mucho miedo, pero esto se debe a que no lo conocemos y no nos conocemos nosotros mismos ni nuestros recursos.

Estar en el vacío que produce la consciencia es actuar espontáneamente. A cada problema una solución. Es ser auténticos, genuinos.

Solo el vacío que genera vivir en el presente, modera la mente y permite darnos cuenta de lo que sucede en nuestro interior. El puede provocar que seamos felices y contentos con nuestra vida y con nosotros mismos.

Cuando nos paramos a mirar que cosas pasan en nuestro interior se nos abre un universo de procesos que no nos habíamos dado cuenta que se estaban desarrollando a nuestro alrededor.

La vida es muy hermosa y merece la pena vivirla si somos conscientes de lo que está sucediendo y las circunstancias que hacen que se produzcan.

Si queremos tener una existencia plena hemos de descubrir las mentiras  en las que vivimos y aceptar la verdad de nuestra existencia por mucho que nos duela descubrirla. Sólo así alcanzaremos la felicidad en esta vida y en las siguientes.

ANGUSTIA

La angustia es un estado anímico que casi todos en este mundo hemos conocido. Sentirla es algo natural cuando no vivimos en la realidad.

Es derivada de la ansiedad y al igual que esta, procede de querer vivir en el futuro. Querer conquistarlo ya que la inseguridad nos da un miedo atroz.

Vivir en el futuro es estar en la fantasía. No existe, no ha pasado todavía. Querer controlarlo es una utopía. Querer controlar lo que no ha sucedido todavía es una tontería sin sentido. Pero la gente cree que sí puede, allá ellos.

La distancia que existe entre la creencia y la realidad es la que genera la angustia.

Sentir angustia, como he dicho, es natural. Tenemos derecho a sentirla. Pero también tenemos que tener claro que somos los responsables de esa emoción.

Hemos de ser conscientes que tanto la ansiedad como la angustia la generamos nosotros. Aunque parezca raro y contradictorio, somos los responsables de nuestras propias emociones. Tenemos que dejar de acusar a los demás o a las circunstancias de provocarnos las emociones. Somos nosotros mismos las que las generamos.

Si en algún momento podemos ser capaces de estar en el estado de no mente comprenderemos a lo que me estoy refiriendo.

Vivir en el presente, dejar de preocuparnos por el futuro, aceptar lo que la vida nos ofrece, estar abiertos y aceptar a los demás como son y no como queremos que sean y aceptarnos con nuestros infiernos y nuestros cielos, son los secretos para que la angustia no nos visite.

Si a esto le añadimos el exceso de energía que generamos en las situaciones de stress y no somos capaces de eliminarla para restablecer el equilibrio corporal energético, hace que la angustia aumente, crezca y se desborde arrollándonos a su paso.

Aumentar la consciencia sobre nosotros mismos, sobre el presente, saber que queremos en este momento y hacer para conseguirlo ayuda a disminuirla.

Vivir en este estado nos provoca desequilibrios emocionales. Hace que perdamos los papeles en un momento dado. Que explotemos haciendo daño a nuestros seres queridos. Que no estemos llenos con nuestra vida. Nos provocamos algunas enfermedades, entre otras cosas.

Deshacerse de la angustia pasa por cambiar nosotros. Moderar la nuestra mente, meditar, cuidarse física y emocionalmente, dejar vicios insanos: tabaco, drogas, comida, etc. Hacer lo que nos aporta alegría y bienestar, dejar de hacer lo que nos hace daño, son algunas de las acciones que nos alejan de este estado y nos aportan salud de forma general a nosotros y a los que nos rodean.

Yo he decidido vivir el presente que es lo único de que dispongo. El mañana posiblemente suceda o posiblemente no. Eso ya lo sabré. De lo que estoy seguro es que el presente esta sucediéndome ya.

Decido vivir mi presente, ¿Qué decides tú?

miércoles, 10 de octubre de 2012

SOLEDAD

Estar solo suele verse como un estado negativo, triste y doloroso. Normalmente oigo hablar a la gente que está o se siente sola desde la amargura. Como si fuese el mundo quien tuviese que rescatarlos de ese estado en el que se encuentran.

Caer en la soledad no es algo que nos imponen, no es algo que nos viene de fuera. Suele ser un estado que elegimos por muy diferentes circunstancias y sin darnos apenas cuenta.

Estar solo es nuestra naturaleza. La soledad es un estado más que nos acompaña a lo largo de nuestra vida. Pasamos muchos momentos solos, incluso cuando estamos con gente podemos sentirnos tremendamente solos.

Estar en la soledad tiene muchos beneficios. Podemos crecer, madurar y ser más felices. Yo soy de la opinión que todo ser humano tendría que pasar una época en su vida en soledad, contactando consigo mismo. Así apreciaría la compañía y se apreciaría mucho más así mismo.

He estado mucho tiempo solo. He hecho deporte, viajado, visto la tele, meditado, etc, solo. Hay quien le puede parecer muy triste esto, pero para mí fue tremendamente beneficioso.

Estando solo descubrí quien soy actualmente. Que es lo que quiero para mi vida. Que necesito en esta etapa de mi existencia. Descubrí al otro y establecí un mejor contacto con la realidad y con la existencia.

La soledad es un estado tremendamente beneficioso. Sé que duele mucho estar en ella. Sé que  te lleva a tu más profundo infierno y por ello sufrido y sentido. Pero por eso mismo es sanadora. Es permitir que el ciclo natural de la vida inunde nuestro más profundo ser y poder aceptar todo aquello que la vida nos tenga preparado.

Para mi estar en soledad nos crea un paréntesis en este mundo loco donde todavía podemos tener solución de esta vida loca que tenemos actualmente.

Estar solo no es lo mismo que estar en soledad. Se puede estar solo y no sentir la soledad. Y se puede no estar solo y sentir fuertemente la soledad. A este estado último le llamo la soledad acompañada.

Para mí la más sana es estar totalmente solo. Permitirse no tener que depender ni que nadie dependa de uno. Ser uno mismo libre de decidir sobre todo lo que se es y sucede en nuestra vida.

Si no somos capaces de ver la soledad desde una perspectiva sana y comprensible, se cae en el autocompadecimiento y en la queja continua. Entonces se pasa de una soledad sana a una enfermiza, insana y toxica.

Al fin y al cabo el punto de partida es estar solo. Nacemos solos y morimos solos. Nadie puede hacerlo por nosotros, ni nadie nos ha dado un manual instrucciones de cómo hacerlo. Así que vivenciar estas cosas en soledad nos permite crecer de manera muy significativa.

Pasar unos minutos al día solos, con nosotros mismos, sintiéndonos y permitiéndonos ser, hace que nos volvamos más auténticos, más genuinos. Y por desgracia, este mundo está muy falto de gente así.

Permitámonos estar solos. Estemos solos, hagámonos amigos de nuestra soledad y nos volveremos seres con otra luz que ilumine este mundo tan degradado, tan lleno de locura y sin sentido.

lunes, 1 de octubre de 2012

LIBROS

Estoy recostado en mi sofá mirando por la ventana y viendo como la lluvia resbala por los cristales. Me siento tranquilo y relajado. La vista se me va hacia las estanterías donde tengo los libros. Los conozco por el color: El Mozárabe, El Ocho, El clan del Oso Cavernario, Los Intocables, El Último Judío, etc.

Cada uno que miro lo asocio a una época de mi vida. Unos me recuerdan viajes, otros situaciones difíciles que he vivido, otros amores pasados, otros enseñanzas adquiridas, otros mi amor actual, otros a mis padres, otros a mis amigos, etc.

En una vitrina tengo el primer libro que me compre en mi vida: Corazón se llama. Lo compre en el colegio por recomendación de mi profesora.

Los miro y siento que sin ellos mi vida no sería la misma. Sin esos momentos de alegría, de tristeza, de aventuras imaginadas leyéndolos yo no sería el que soy.

Ahora han salido unos aparatos electrónicos para leer. Tal vez sean más prácticos, más dinámicos, más funcionales pero no tan románticos, ni reproducen ese ambiente envolvente que me provocan las páginas y el olor de un libro en mis manos.

Leer me traslada a otros universos, me lleva a otras vidas dentro de la mía. Leer, interpretar y fantasear es todo cosa mía leyendo un libro.

Dos personas que leen un mismo libro tienen, crean, manejan fantasías distintas de lo que ambas leen. Leer es entrenar la mente y la fantasía dentro de unos límites razonables sin que se desparramen por el universo.

Leer también es escuchar a los otros. Es escuchar de forma escrita lo que otras personas nos tienen que decir. Es cierto que podemos seleccionar lo que leemos o preferir este o aquel libro. Lo que es cierto es que siempre leemos el libro que en ese momento necesitamos leer.

Para mi leer es cuidar el alma. Es alimentar lo más interno que hay en nosotros. También los que leemos somos personas que buscamos, somos buscadores de algo. Los motivos de leer son muchos y muy variados. Uno de ellos es que se busca algo en lo que escribe la gente. Ser un buscador es escuchar a todos y quedarse con lo que uno considera necesario para sí mismo.

Estoy orgulloso de mis pocos libros. No me importa que me cueste esto o aquello un libro, lo que me molesta es no leer aquel que me llama la atención.

Si¡¡¡¡ me gusta ver los libros que tanto me han enseñado y tanto me han aportado.

Leer sana el alma, abre el corazón, cultiva la mente, crea armonía y genera felicidad.

Pero para leer hay que estar un poco loco. Los cuerdos siempre leen lo mismo y eso cierra la mente. Lee todo y te abrirás.

 Lee cualquier libro por aburrido que sea, al final lleva un mensaje para ti.