miércoles, 10 de octubre de 2012

SOLEDAD

Estar solo suele verse como un estado negativo, triste y doloroso. Normalmente oigo hablar a la gente que está o se siente sola desde la amargura. Como si fuese el mundo quien tuviese que rescatarlos de ese estado en el que se encuentran.

Caer en la soledad no es algo que nos imponen, no es algo que nos viene de fuera. Suele ser un estado que elegimos por muy diferentes circunstancias y sin darnos apenas cuenta.

Estar solo es nuestra naturaleza. La soledad es un estado más que nos acompaña a lo largo de nuestra vida. Pasamos muchos momentos solos, incluso cuando estamos con gente podemos sentirnos tremendamente solos.

Estar en la soledad tiene muchos beneficios. Podemos crecer, madurar y ser más felices. Yo soy de la opinión que todo ser humano tendría que pasar una época en su vida en soledad, contactando consigo mismo. Así apreciaría la compañía y se apreciaría mucho más así mismo.

He estado mucho tiempo solo. He hecho deporte, viajado, visto la tele, meditado, etc, solo. Hay quien le puede parecer muy triste esto, pero para mí fue tremendamente beneficioso.

Estando solo descubrí quien soy actualmente. Que es lo que quiero para mi vida. Que necesito en esta etapa de mi existencia. Descubrí al otro y establecí un mejor contacto con la realidad y con la existencia.

La soledad es un estado tremendamente beneficioso. Sé que duele mucho estar en ella. Sé que  te lleva a tu más profundo infierno y por ello sufrido y sentido. Pero por eso mismo es sanadora. Es permitir que el ciclo natural de la vida inunde nuestro más profundo ser y poder aceptar todo aquello que la vida nos tenga preparado.

Para mi estar en soledad nos crea un paréntesis en este mundo loco donde todavía podemos tener solución de esta vida loca que tenemos actualmente.

Estar solo no es lo mismo que estar en soledad. Se puede estar solo y no sentir la soledad. Y se puede no estar solo y sentir fuertemente la soledad. A este estado último le llamo la soledad acompañada.

Para mí la más sana es estar totalmente solo. Permitirse no tener que depender ni que nadie dependa de uno. Ser uno mismo libre de decidir sobre todo lo que se es y sucede en nuestra vida.

Si no somos capaces de ver la soledad desde una perspectiva sana y comprensible, se cae en el autocompadecimiento y en la queja continua. Entonces se pasa de una soledad sana a una enfermiza, insana y toxica.

Al fin y al cabo el punto de partida es estar solo. Nacemos solos y morimos solos. Nadie puede hacerlo por nosotros, ni nadie nos ha dado un manual instrucciones de cómo hacerlo. Así que vivenciar estas cosas en soledad nos permite crecer de manera muy significativa.

Pasar unos minutos al día solos, con nosotros mismos, sintiéndonos y permitiéndonos ser, hace que nos volvamos más auténticos, más genuinos. Y por desgracia, este mundo está muy falto de gente así.

Permitámonos estar solos. Estemos solos, hagámonos amigos de nuestra soledad y nos volveremos seres con otra luz que ilumine este mundo tan degradado, tan lleno de locura y sin sentido.

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