Hoy he parado en una gasolinera a
repostar mi coche. Estando pagando en la caja ha entrado un chico al cual la
cajera le ha preguntado cuanta gasolina iba a ponerle a su coche.
El chico le ha contestado: “uy,
no he venido a repostar, sólo quería una barra de pan, pero por la costumbre he dejado el coche en el
surtidor”.
Esto me ha llamado la atención. ¿Cómo
llendo a una cosa actuamos como si fuésemos a hacer otra? Desde mi punto de
vista no es la costumbre, como él ha comentado, es el piloto automático que
llevaba puesto lo que le ha hecho actuar así ya que iba pensando en otra cosa.
Esto es inconsciencia. Estar
haciendo una acción y pensando en otra es lo que más confusión nos genera a
nivel interno. La inconsciencia es una cosa muy común. Somos inconscientes de
muchas cosas que suceden en el mundo, en tu propio país, en tu ciudad, en tu
barrio, en tu casa, en tu familia, en tu pareja, en tus hijos, incluso y lo más
interesante, no eres consciente de lo que te sucede a ti mismo y ni dentro de ti.
Tenemos la falsa idea de control,
de estar atentos a lo que nos sucede. Es una idea como he dicho ya que la
realidad es bien distinta. No nos damos cuenta de procesos tan complejos como
la cura de una herida, el parpadeo de nuestros ojos, el movimiento de nuestras
piernas al caminar, del constante latido de nuestro corazón, del flujo
constante de entrada y salida de aire en nuestros corazones, etc.
Si además estamos pensando en que
voy a hacer dentro de dos días, dos horas o diez minutos; o por el contrario,
que me sucedió ayer con tal o cual persona, es imposible que sepamos realmente
que nos está sucediendo en el presente, que nos sucede aquí y ahora.
Esta inconsciencia hace que nos
sucedan accidentes, que cometamos errores, que no podamos descansar un día
agotador, que por la noche no conciliemos el sueño, etc. Impide que escuchemos
a quien nos habla, que nos escuchemos a nosotros mimos, que seamos incapaces de
desarrollar todo nuestro potencial para solucionar un problema que se nos haya
planteado, etc.
Esta desconexión de la realidad
no es casual. Seguro que la primera vez que la pusimos en marcha nos protegió
de un dolor interno, bien sea un rechazo de una chica, hacer algo que nos
desagrada, que nos aburra lo que vivimos en ese momento… que se yo que otra
causa puse en marcha este juego…
...lo cierto es que en un momento
determinado nos ayudó y como lo hizo, nos aferramos a esta tabla de salvación. Lo
que no sabemos es que en ese momento nos sirvió pero en momentos posteriores,
con otras circunstancias, con otras personas, en otra localización ya no nos
sirve.
Es muy parecido a querer hacer
una mundana de una casa a otra de una pareja. Todo lo que han de llevarse cabe
en una furgoneta, así que con eso tienen suficiente. Les sirve ese vehículo
para hacer lo que tienen pensado. Y van y lo hacen. Pero el tiempo pasa, la
familia crece: nace un niño y dos gemelos. Ya no son dos sino cinco. La casa se
les ha quedado pequeña y han de cambiar a otra más grande. Han de llevarse
muchas cosas, así que en el furgón que antes les valió ahora ya no les cabe
todo. Han de utilizar un vehículo más grande.
Lo normal es que se alquile otro vehículo
para que todo entre. Pero seguimos aferrados a la idea de que en el furgón cabe
todo. Esto es ilógico, es no adaptativo. Pues en la mente pasa igual. Se queda
fija de que lo que nos sirvió una vez nos va a servir toda la vida y no es así.
La vida está en constante cambio. Todo cambia, nosotros cambiamos pero no
queremos verlo ya que los cambios, las cosas nuevas y desconocidas dan mucho miedo.
Hablamos de que sí nos gusta la
variedad, lo diferente, pero solo queda en el comentario. Luego vamos a la
gasolinera a comprar pan y dejamos el coche frente al surtidor. Actuamos de
forma automática.
La única solución es ser
conscientes de lo que hacemos constantemente, en todo momento y la meditación
puede ayudarnos mucho. Un estado meditativo puede volvernos a poner en el presente, a volver a hacernos
cada vez más conscientes de nuestro presente, de nuestro cuerpo y de nuestra
alma.

No hay comentarios:
Publicar un comentario